misodaesdedieta

Hace rato se me vino un verso justo a la hora de cenar, y amenazó con arruinarme el cereal -o la vida que es miel sobre hojuelas- pero huí hacia el patio y ese endecasílabo me correteó hasta la banqueta, me tiró contra el suelo y cuando estaba apunto de estrellarse contra mis labios, se dio cuenta que no soy Francisco de Quevedo ni Gracián y que éste no es el Siglo de Oro y entonces se regresó muy triste por donde vino y me dejó convaleciente, despeinado y nada poético: claro que mamá al llegar pensó que otra vez me caí de borracho frente a casa, y no la culpo, el hecho de decirle que me dedico a la literatura parece aquí y en China un acto de ficción

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Ma´compadre dixit.